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Haití y la hipocresía de la teología cristiana

Por Richard Dawkins


Sabemos lo que causó la catástrofe en Haití. Fue el choque y el rechinido de la Placa del Caribe frotándose contra la placa de Norteamérica: una fuerza de la naturaleza, libre de pecado, indiferente al pecado, sin premeditación, desmotivada y olímpicamente despreocupada por los asuntos o la miseria humana.

La mente religiosa, sin embargo, busca sin descanso darle sentido humano a los sucesos ciegos de la naturaleza. Al igual que con el tsunami de Indonesia, que se atribuyó la moral sexual desvergonzada de los bares turísticos, como con el huracán Katrina, que se atribuyó a la venganza divina sobre toda la ciudad de Nueva Orleans por albergar a una comediante lesbiana, y como con otros desastres que se remontan hasta el famoso terremoto de Lisboa y más allá, así la tragedia de Haití debe ser una venganza por algún pecado humano. El reverendo Pat Robertson ve la mano de Dios en el terremoto, causando una terrible retribución a un pacto que los antepasados de los haitianos, muertos hace mucho, hicieron con el diablo, para ayudarlos a librarse de sus amos franceses.

Huelga decir que los hombres de fe, de modales suaves, están sacudiendo la cabeza para renegar de Pat Robertson, al igual que repudiaron a los otros pastores, evangelistas, misioneros y mullahs que dijeron cosas parecidas cuando ocurrieron los desastres anteriores.

¡Qué hipocresía¡

Repugnantes como las opiniones de Robertson son, sin duda, él es el cristiano que se encuentra inmerso de lleno en la tradición cristiana. El teodiceano agónico que ve el sufrimiento como un misterio “intratable”, o quienes “ven a Dios” en la ayuda, el dinero y la buena voluntad que ahora llegan a Haití, o (el más repugnante de todos) que dice ver “el sufrimiento de Dios en la cruz” en las ruinas de Port-au-Prince. Estos falsamente angustiados hipócritas están negando la pieza central de su propia teología. El detestable Pat Robertson que es el verdadero cristiano aquí.

¿Dónde estaba Dios en el diluvio de Noé? Estaba sistemáticamente ahogando a todo el mundo, a los animales, así como a los humanos, como castigo por el «pecado». ¿Dónde estaba Dios cuando Sodoma y Gomorra fueron consumidas por el fuego y el azufre? Estaba deliberadamente asando a la ciudadanía como castigo por el «pecado».

Estimado cristiano, ilustrado, moderno, teológicamente sofisticado, su religión está basada en una obsesión con el "pecado", con el castigo y la expiación. ¿De dónde saca Ud. el descaro para condenar a Pat Robertson? Usted que ha suscrito a la doctrina detestable de que el propósito central de la encarnación de Jesús es, el que fuera torturado como chivo expiatorio por los "pecados" de toda la humanidad, pasada, presente y futura, comenzando con el 'pecado' de Adán (que como cualquier teólogo moderno bien sabe, nunca existió). Citando al presidente de un seminario teológico, que escribió en estas mismas páginas:

"El terremoto en Haití, como todos los demás casos de desastre natural, nos recuerda que la creación gime bajo el peso del pecado y el juicio de Dios. Esto es cierto para cada célula de nuestro cuerpo, incluso vale para la corteza de la tierra en cada el punto en el globo. "


Ustedes agradables clérigos, y teólogos que se quedan a mitad de camino, disfrazados y dando balidos en sus púlpitos, rechazan la sugerencia de Pat Robertson de que los haitianos están pagando por un pacto con el diablo. Pero practican el culto a un dios-hombre que (como le dicen a su congregación incluso aunque ustedes no lo crean) "echo fuera a los demonios”. Incluso creen (o no, pero no desengañan a su rebaño cuando este lo cree) que Jesús curó a un loco haciendo que los "demonios" en él se transportaran a una piara de cerdos y los despeñó por un precipicio. Historia encantadora, bien calculada para elevar e inspirar a la Escuela Dominical y a la clase de Biblia infantil. Pat Robertson puede balbucear sin sentido, pero es un mero aficionado en este juego. Lean su propia Biblia. Pat Robertson es fiel a ella. ¿Pero ustedes lo son?

Educado apologista, ¿cómo te atreves a llorar lágrimas cristianas, cuando la teología entera es una celebración del sufrimiento: el sufrimiento como una venganza por el "pecado" o el sufrimiento como "expiación" por él? Puedes llorar por Haití, cuando Pat Robertson no lo hace, pero por lo menos, en su palurda, campesina ignorancia, sostiene un espejo honesto de la fealdad de la teología cristiana. Ustedes..., no son más que un sepulcro blanquead.

Richard Dawkins

Es biólogo evolucionista. Es autor de los libros: El gen egoista, La ilusion de Dios, y muchísimos otros. Es el creador de los videos La raiz del mal. Es también la voz del nuevo ateismo militante.

Fuente: Washington Post



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